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Sobre Nosotros

Somos un grupo de profesionales de la salud mental, católicos, célibes y casados, que estamos comprometidos con el bienestar de las personas que han experimentado el llamado de Dios en su vida para entregarse completamente a su servicio, al de su pueblo, la iglesia y al mundo.

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El Instituto nace de la necesidad de la Iglesia para tratar y acompañar tanto a personas célibes como a otras instituciones de la Iglesia Católica, incluso de otras denominaciones cristianas, para fomentar una vida plena en aquellos que han decidido entregarse a Dios y a su servicio.

Sobre nosotros

A ejemplo de San Andrés Wouters...

Uno de los mártires de Gorcum, San Andrés Wouters, sacerdote que llevaba una vida laxa, sin mantener sus compromisos de celibato, pobreza y obediencia, olvidando lo apasionante que es una vida entregada a Dios, pero que en el último momento, impulsado por la gracia, pudo dar su vida por la verdad, nos muestra cómo la Gracia de Dios es capaz de elevar una vida a la dignidad que le es intrínseca; Dios es capaz de transformar vidas de personas entregadas a Él y al servicio de su Iglesia, sin importar el momento, los errores pasados, las heridas que se arrastran, las debilidades y defectos que le acompañan. Nunca es tarde para vivir en plenitud.

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San Andrés Wouters, Ruega por Nostros.

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Nuestro Logo, Nuestra Historia

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De la misma historia de San Andrés Wouters, nace nuestro logo: Dios Trino ha pasado por la vida de este hombre, así como por la de cada hijo/hija creado/a a su imagen y semejanza.

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Podemos observar la cuerda con la que fue martirizado San Andrés Wouters, pero está compuesta por tres hebras que son las Personas de la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, van corriendo, como apresuradas tras el hombre, que no está el centro, al centro está la cuerda de tres hebras, Dios, pero ha sido el mismo Dios quien ha hecho al hombre su centro, su tesoro y con ahínco lo cubre, lo envuelve, por ambos lados, por arriba y por abajo, devolvíendolo al seno de la Trinidad, de donde nunca debió salir. Al mismo tiempo, la Trinidad Santísima envuelve al hombre con una palma de martirio, invitándolo a dar la vida por los demás, cada día, a cada instante. 

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