top of page

¿Vocación Falsa?


Algunos célibes o algunos que se están preguntando si el celibato es lo suyo podrían llegar a dudar por razones que llamaremos "psicologizadas". En esta época nuestra parece que todo tiene una razón, una intención, un motivo interno, oculto, inconsciente. Ciertamente, porque somos seres humanos, es verdad que todas las acciones que realizamos están conectadas a nuestra mente, a nuestras experiencias, a nuestros sentimientos y anhelos, pero eso no hace menos auténtica la acción. Así mismo pasa con la vocación. Definitivamente creo que puede haber personas sin vocación, es verdad, pero no creo que, en última instancia, si se la pidiese a Dios, Él no la diese, Dios es capaz de dar lo necesario.


Pero hablando de aquellos que sí tienen vocación, a veces, en momentos de crisis las cosas no se ven muy claras: sentimientos profundos de soledad, enamoramientos, falta de fraternidad, etc. Y aquí viene la pregunta ¿Y si nunca he tenido vocación? ¿Y si mi camino no es por aquí? Inmediatamente, la persona busca en su baúl de recuerdos los primeros pasos, como si tratase de volver al primer amor, pero como viendo todo desde la búsqueda de negar que ahí está el Don. Lo que encuentra al hacer esas remembranzas son situaciones ordinarias, tan humanas, como si esto se contrapusiera al llamado. Surgen ideas como "en realidad, me metí al seminario porque mi mamá hubiese estado orgullosa de mí", "decidí ser laico consagrado porque estaba muy apegado al mundo", "me sentía fea, nadie me quería, y por eso me hice religiosa en el fondo"...Vale, y ¿Es que Dios no tiene derecho a meterse en lo más ordinario, en las heridas? Ordinarias porque todo ser humano las tiene. Dios tiene derecho. ¡Cuánta exigencia! ¡Cuánta soberbia! ¡Cuánta autosuficiencia! Creer que es necesario un estado ideal de la llamada, siempre por las razones sobrenaturales correctas, siempre por motivos virtuosos...No.


Nuestra humanidad es inmensamente rica, y la riqueza también se refleja en los vaivenes de la vida, de las contradicciones, de los momentos donde actuamos por motivos no 100% puros. Y es que, Dios contaba y cuenta con ello. Si el problema no es que nuestra vocación haya sido palpada en un principio quizá por razones humanas, no tan virtuosas, por heridas...Dios contaba con todo ello, con toda nuestra historia para llamarnos, para ser fuente de salvación para otros. El gran problema sería, no cómo inició todo, sino como se lleva todo hoy. Si después de 5 años, aún hay vacío, si hay tristeza profunda, entonces...sólo entonces...pediría al Espíritu Santo el Don de la vocación, que me capacite para vivir de esa forma que mi libertad (libertad que es también Don Suyo) desea tomar. Entonces, solo si después de poner el asunto en la oración, de haber expuesto mi causa ante el Señor, después de haberle pedido el Don de la vocación por si acaso no lo había tenido, solo después de todo eso, me podría preguntar ¿Será que Dios me quiere aquí? Y es que después de tanto tiempo, después de tanto bien hecho, de tanto sacrificio, que obviamente fue impulsado por la gracia (sí, sí, quizá hubo un tanto de amor propio narcisista...pero Su gracia nunca faltó, y aprovechó esa tendencia), de haberme alegrado de esa relación tan íntima con el Cordero, solo después de eso, la verdad cabría poca duda, pero si acaso llego a pensar que no es mi camino, le diría a Dios:


Quizá y sólo quizá no es mi vocación, pero quizá sí, solo Tú sabes. Por si acaso, haré todo con el mayor amor que pueda, porque cualquier cosa hecha con amor NUNCA se pierde. Ya en el cielo, si me das la gracia de la Perseverancia Final, me enteraré si era o no mi camino, pero que sepas que te amo, y que quiero amarte más. Si me equivoqué...¡Qué más da! ¡Estoy a tu lado! Yo me pude equivocar, pero Tú no te equivocaste al permitirlo...


Y ahora sí, si ya estoy aquí, no me puedo permitir ser un célibe seco, que da más amargura que un limón rancio...más bien, me exigiré para dejarme la piel aquí, en el servicio al Señor, y si para ello debo trabajar áreas en mí, lo haré. Seré un o una célibe feliz, santo/a, sin excusas. Eso sí, si no hay deseos de santidad, entonces se ha perdido todo, todo, todo. Toca luego pedirle a Dios "Dame deseos de Santidad" y como Él es sumamente bueno, los dará...


Atentamente,

Un célibe más 004 ...

 
 
 

Comentarios


bottom of page